Y un día, su nombre no me hizo sonreír más.

¿Somos, acaso, siempre la misma persona? ¿Tenemos, acaso, siempre los mismos sentimientos? Se puede querer a alguien y de pronto desestimarlo y hasta detestarlo. Y si cuando lo desestimamos cometemos el error de decírselo, eso es una verdad, pero una verdad momentánea, que no será más verdad dentro de una hora o al otro día, o en otras circunstancias. Y en cambio el ser a quien se la decimos creerá que ésa es la verdad, la verdad para siempre y desde siempre.
Ernesto Sabato. (via fruta-y-menta)

(via hablandoconlasestrellas)


¡Que tonto soy!
Pensaba inmortalizarte con mis letras, cuando en realidad eres tú quien les da vida.
Y no, lo mío no es poesía, yo nada más le digo al mundo que eres mi estro, sin mencionarte.
Ya me han dicho que las palabras sin acciones no valen; como se nota que solamente lo piensan los que no son capaces de entregar su amor hecho palabras. Porque yo si deshago mi alma entre las letras, para obsequiarte lo único valioso que poseo.
Y si eso no cuenta como demostración suficiente de mis sentimientos, puedes venir cuando quieras, para entregarte mi amor en carne sin hueso y hacerte sentir lo que despiertas en mí, cuando haces que mi sangre hierva.
Porque por todo pienso, y luego existo, pero contigo siento, y luego todo deja de existir.
Cogito ergo sum, Víctor Valladares
(via ojalaqueloleas)

(via somosletras)


La vida es muy dura. Es hora de ser un gato.


Me dijo que volvería un martes, y desde entonces todos los días han sido un Lunes.
Brenda Ramírez. (via buscando-letras)

(via idayvueltamor-deactivated201811)


Y lloré, lloré con el alma. No, no lloré físicamente, lloré de verdad, de la manera en que más duele, lloré sin lágrimas.
Lo leí por ahí (via confesionarios)

(via confesionarios)


Tuve la fortuna de encontrar a la mejor mujer del mundo. La que me soporta y se arriesga a quedarse. Con quien puedo ser tal como soy y no le da miedo seguir a mi lado. Ella, la que me hace sonreír con cada palabra que me dedica y hace que mi alma salte de alegría cuando me mira. Ella, la mujer perfecta para mí y en todo sentido. Ella, a la que me hice adicto y que no quiero soltar sus manos porque nuestras líneas coinciden cuando están juntas.
Afortunado soy, porque puedo compartir mi vida con la mejor mujer del mundo, mi compañera de vida.

La media luna, tu sonrisa. Las estrellas, tus lunares. El cielo, tu piel. Tu pelo, las nubes. Tú eres mi noche perfecta.

Y yo que tanto huía de lo eterno, de los silencios y del amor, que soy de todos y de nadie a la vez, que nunca he sabido quedarme y que tengo mil inquilinos por toda mi piel.
Yo que siempre ando con la mirada perdida, encontré la suya entre miles de otras mas, encontré mi hogar en sus manos extranjeras, y mi libertad entre sus besos fugitivos.
Daniel Saldierna (via danielsaldierna)